

Dormir bien ayuda a perder peso
Luego de varias investigaciones médicas se ha concluido que el sueño y el peso están relacionados en la medida de que las personas que no duermen bien son más propensas a engordar.
Esto tiene una simple explicación: después de pasar una mala noche en la que se nos ha ido el sueño, al día siguiente, nos encontramos con más apetito, prefiriendo específicamente los alimentos calóricos.
Así también, el no dormir lo adecuado interfiere con nuestro metabolismo, causando que quememos una menor cantidad de calorías.
Es por esto mismo que el sueño es una necesidad realmente importante para nuestro cuerpo tal y como lo son el ejercicio y una buena alimentación.
El mal sueño puede estar siendo causado por diferentes factores como lo son el insomnio, ronquidos, estrés, ansiedad, entre otros; sin embargo estos tienen solución.
Si dormimos bien, nuestro organismo estará equilibrado y funcionará correctamente, por lo tanto, engordar será más difícil.
La relación entre el Sueño y el Peso
El dormir mal no sólo provoca que estemos somnolientos y de mal humor, sino que también:
Entre más horas de actividad y menos de sueño, tendremos más horas al día para comer.
La Universidad de Michigan en Estados Unidos ha declarado que el reemplazar una hora de inactividad, como lo es ver televisión, por dormir, puede hacer que disminuyan en un 6% las calorías que consumimos. Esto se debe a que entre menos tiempo de ocio que tengamos, habrá menos horas para comer. Tal disminución, declararon los investigadores, llevaría a la pérdida de aproximadamente 6.5 kg de peso al año.
Eleva el apetito y el antojo por los alimentos calóricos.
El reducir las horas de sueño, provoca alteraciones en el apetito, declararon investigadores de la Universidad de Chicago en Estados Unidos. En el estudio, los voluntarios que durmieron sólo cuatro horas, tuvieron una notable disminución en los niveles de la hormona de la saciedad, la leptina; mientras que les aumentó los niveles de grelina, la hormona del hambre.
Como consecuencia, su apetito aumentó un 24% y su antojo por los alimentos dulces, salados y los carbohidratos, creció considerablemente.
El estrés, el sueño y el apetito entran en un círculo vicioso.
Una investigación realizada por la Universidad deYale (Estados Unidos) declaró que la relación entre el estrés, el sueño y el apetito puede tener efectos negativos en la condición física del cuerpo. El estrés mental o ambiental podría sobre estimular las neuronas sintetizadoras de orexina del hipotálamo provocando falta de sueño y un aumento en el apetito.
Por lo mismo, los investigadores sugieren a las personas que desean perder peso y que padecen insomnio, consulten con un especialista para poder eliminar el estrés antes de medicarse.
Como verá el descansar las horas debidas beneficiará a su cuerpo pues tendrá mas energías para el día siguiente, un mejor ánimo y lo mejor, su apetito estará más calmado; con lo que no engordará.