

Como sabemos, dormir bien y descansar por la noche es fundamental para nuestras vidas, hace que nuestro cuerpo recargue las energías necesarias para poder estar bien y rendir adecuadamente al otro día. Pero por distintas razones hay muchas personas que tienen dificultades para poder conciliar el sueño, otras que se despiertan frecuentemente durante toda la noche y también están los que se despiertan muy temprano por la mañana. Esta incapacidad para conciliar el sueño es lo que frecuentemente denominamos Insomnio, y justamente de esto es lo que tratará este artículo.
El insomnio es una de las enfermedades del sueño más habituales.
Es la dificultad crónica de no poder conciliar el sueño, o de no alcanzar, con el mismo, la adecuada recuperación de energía que el organismo necesita para continuar con las actividades cotidianas.
Tipos de insomnio
Insomnio de conciliación: Las dificultades se presentan para conciliar el sueño al acostarse. Este tipo de insomnio inicial, suele ser el más común de los tres.
Insomnio de mantenimiento: Iniciar el sueño suele ser natural, pero mantenerlo estable durante la noche puede ser muy dificultoso. Se presentan despertares frecuentes, dejando al día siguiente una sensación de cansancio.
Insomnio terminal: La persona no tiene dificultades para comenzar a dormir pero se levantará más adelante, en la noche, y ya no podrá volverse a dormir.
El acto de dormir es fundamental para el organismo, como ya se dijo, con una finalidad restauradora: es esencial para la conservación de la energía y la termorregulación, y en general para que podamos ser capaces de tener un grado satisfactorio de atención durante el día. De modo que la falta o una calidad pobre del mismo puede traer numerosas y variadas consecuencias, como por ejemplo, falta de concentración, somnolencia diurna, cansancio, accidentes (de tráfico, laborales, etc.), mala memoria, desorientación, y hasta problemas psiquiátricos como ansiedad, depresión e irritabilidad.entre otros.
¿Por qué ocurre?
Pueden ser numerosas y variadas las causas por las cuales puede darse el insomnio, entre las más comunes se encuentran:
Situaciones de estrés temporal, debido a problemas o preocupaciones laborales, familiares, económicos etc.;
Condiciones del hábitat en el que se descansa: incluyendo temperatura, grado de humedad, intensidad de la luz, ruidos persistentes, incomodidad de la superficie sobre la que se duerme, etc.;
hábitos irregulares del sueño: trabajos que requieran alternancia de turnos, así como cambios frecuentes de horarios a la hora de irse a dormir o de levantarse, pueden provocar irregularidades de sueño-vigilia que se podrían convertir en causa determinante de la aparición del insomnio o de su perpetuación.
Los hábitos alimenticios también influyen; cenas abundantes pueden provocar dificultades para conciliar el sueño, de lo contrario, situaciones de hambre causan a menudo un despertar precoz.
Consumo de sustancias como té, café, alcohol, bebidas con cola, tabaco y otras drogas, pueden producir insomnio.
Intervenciones quirúrgicas, y las patologías orgánicas que vienen acompañadas de dolor pueden ser causantes de muchos insomnios.
Sustancias depresoras o alcohólicas como sedantes, hipnóticos, antihistamínicos, miorrelajante, etc.
Efecto secundario de medicamentos (teofilina, pseudo efedrina, etc.)
Consumo de sustancias estimulantes como el cannabis, la cocaína o drogas de síntesis, inducen al insomnio.
Trastornos psicológicos a menudo el insomnio puede ser un síntoma de otros trastornos emocionales o de comportamiento como la ansiedad o la depresión.
Las víctimas del insomio suelen ser más mujeres que hombres
Muchos estudios científicos han demostrado que las mujeres tienen el doble de posibilidades de sufrir insomnio, esto muchas veces se debe a las hormonas. La actividad hormonal de una mujer, sobre todo en fases previas a la menopausia y también durante ella, tiende a ser mucho más intensa. El embarazo puede afectar el sueño de algunas mujeres, estas también tienden a desarrollar un instinto maternal que las mantiene alerta para escuchar a sus hijos durante la noche, lo cual les hace experimentar un sueño más ligero. El insomnio es producto de un estado mental. El estrés, la ansiedad, el mal humor y las angustias pueden manifestarse en forma de insomnio; sin embargo, lo fisiológico no se queda detrás, y tal como vemos, la actividad hormonal tiene la palabra en ello. Otros ciertos factores sociales como encontrarse sin trabajo o estar divorciada están relacionados a un sueño pobre y pueden aumentar aun más el riesgo de sufrir insomnio en mujeres.
Tratamientos
Para aliviar o hacer que el insomnio desaparezca existen distintos remedios, que van desde la medicina natural, la homeopatía, las medicinas tradicionales, los analgésicos, etc.
Muchas veces con solo modificar algunos hábitos diarios podemos lograr controlar los estímulos que provocan el insomnio, por ejemplo regular los horarios, evitar las comidas copiosas, reducir el consumo de cafeína y tabaco, practicar ejercicio físico regular (pero nunca antes de acostarse), terapias de relajación, entre otras. Es decir, tratar de modificar o reducir todas aquellas cosas señaladas anteriormente que son las que causan esta enfermedad de falta desueño. Si su problema no logra solucionarse de esta forma, lo más recomendable es que acuda a un médico homeópata o a su médico habitual para aclarar las causas de su insomnio, recibir una solución y un tratamiento que logre aliviar su problema. Cuando decimos aclarar las causas de su insomnio nos referimos a que no existe un tratamiento para el insomnio en si, sino un tratamiento para cada paciente que sufre del mismo.
Para seguir soñando
No hay duda alguna que el hecho de dormir y descansar adecuadamente, es fundamental para el buen funcionamiento diario.
Hemos visto que por diversas y variadas razones, gran parte de la población no logra conciliar el sueño como es debido, lo que lleva a consecuencias como depresión, falta de concentración, accidentes de tráfico, laborales, entre otros.
Afortunadamente, existen muchas soluciones para el insomnio, que van desde la medicina natural, la homeopatía, las medicinas tradicionales, los analgésicos
hasta el simple hecho de modificar algunas costumbres que son las que causan esta enfermedad de sueño, como sistematizar los horarios, reducir el consumo de cafeína y tabaco, etc. Y por supuesto, el consejo del médico es fundamental.